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Archivos Mensuales: diciembre 2014

Los mejores deseos para el 2015

Un año que comienza siempre es motivo de nuevos sueños y esperanzas, de metas y desafíos. Es tiempo de aprovechar las oportunidades.

¡Feliz Año Nuevo para todos!

brindis

 

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Publicado por en 31/12/2014 en Uncategorized

 

Un plan B para salvar al planeta

Bombardear la atmósfera con sulfato para bloquear el sol, produciendo un efecto “sombrilla”, o aumentar la capacidad reflectante de las nubes para que una parte del calor solar sea devuelto al espacio.

Fertilizar el océano con hierro para favorecer que las algas absorban dióxido de carbono, o construir máquinas que extraigan el CO2 directamente del aire y lo almacenen bajo tierra.

Estas “opciones” no están extraídas del libreto de alguna película futurista que trate sobre el futuro apocalíptico de la humanidad.  Ni están inspiradas en las escenas de alguna obra literaria de ficción.

Constituyen en realidad las soluciones extremas pensadas por un sector de la comunidad científica para atajar el fenómeno de calentamiento global, ante la posibilidad cierta de que la Tierra se haga invivible.

La receta la aporta la Geoingeniería o Ingeniería Planetaria, que plantea la aplicación de la tecnología con el propósito de influenciar en las propiedades físicas del globo.

Se trata de poner en marcha la manipulación a gran escala del clima planetario para hacer frente a un inminente colapso ecológico para todas les especies terráqueas.

El telón de fondo es que el planeta sufre una inusual subida de temperatura como consecuencia de la actividad humana, ajena al peligro que supone la explotación desmesurada de los recursos terrestres y el exceso de la contaminación que esto genera.

Los síntomas del desarreglo vinculado al “cambio climático” están a la vista: graves inundaciones, largos peligros de sequía, tifones más intensos y destructivos, retroceso de los glaciares, deshielo de los polos y récord de temperatura planetaria desde que se la midió globalmente.

El diagnóstico de varios expertos es que los esfuerzos para lidiar contra el cambio climático hasta acá han sido infructuosos, que se avanza poco y nada en la reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero.

Es probable, entonces, que el proceso de deterioro plantario seguirá avanzando y cada vez será más difícil vivir en la Tierra.

Ante este panorama los expertos de ingeniería climática de las universidades de Leeds, Bristol y Oxford, creen que ya es hora de considerar seriamente  una receta extrema, aunque su posible aplicación provoca pavor en mucha gente (que teme que el remedio sea peor que la enfermedad).

Plan B es un término frecuente para denominar al plan secundario a seguir en caso de que el plan principal falle. Se podría decir, por tanto, que la geoingeniería tendría su plan B para el planeta.

Aunque reconoce que interferir a gran escala deliberadamente en la naturaleza implique grandes riesgos, el ingeniero climático de  Steven Reyner, de la universidad de Oxford, considera que sería una “irresponsabilidad no explorar”  esta variante.

Matt Watson, de la Universidad de Brisol, advirtió que las cuestiones que rodean a la geoingeniería son muy complejas y delicadas. Y agregó: “No nos gusta la idea, pero cada vez estamos más convencidos de que tenemos que investigarlas”. 

“Personalmente -reflexionó- estas cosas me parecen aterradoras, pero habrá que decidir si es mejor no hacer nada, seguir igual y llegar a un mundo con la suba de la temperatura de 4º C”.

Paul Crutzen, director del Instituto de Química Max Planck en Alemania, que recomienda inyectar cantidades masivas de sulfuro hacia la atmósfera de manera que menos rayos solares la penetren, sostiene que la suya es una respuesta ante la falla de los esfuerzos políticos por reducir las emisiones de carbono.

 

© El Día de Gualeguaychú

 
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Publicado por en 31/12/2014 en Uncategorized

 

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A falta de banco, hay prestamistas

En un contexto de caída del salario y de restricción crediticia, mucha gente con necesidades acuciantes de financiamiento se ve obligada a pedir prestado dinero a tasas exorbitantes.

Según informa el portal iProfesional, dentro del mercado marginal de dinero, hay prestamistas que están cobrando tasas de hasta un 340% al año, un interés que cabría catalogar de usuario.

Los “damnificados” por tamaño arreglo son por lo general pequeños comerciantes endeudados que necesitan financiar su capital de trabajo o particulares que no tienen cuenta bancaria y necesitan imperiosamente dinero.

Esta demanda monetaria, que se dispara a medida que se achica el ingreso de pymes y familias, crea su propia oferta: cuevas, mesas de dinero y financieras caseras.

Algunos de estos “emprendimientos” reparten folletos alentando a tomar créditos, e inclusive ofrecen un servicio de entrega delivery con consignas del tipo: “No importa el Veraz”, “Sin moverse de su negocio” o “En horas nos acercamos”.

Hay entregas de préstamos en 24 horas, desde sitios que tienen líneas gratuitas de teléfonos y asistencia on line. En uno de ellos, por caso, para obtener un préstamo de 5.000 pesos a pagar en 25 días, la cuota asciende a 250 pesos diarios.

Al cabo se terminan devolviendo 6.500 pesos, un 30% más del dinero recibido. Ahora bien, si se opta por cuotas más chicas y el plazo se estira, se puede estar devolviendo hasta un 89% más.

Para un préstamo de 2.000 pesos, a una tasa del 21% por mes, al mes siguiente esa cifra asciende a 2.524 pesos. Si la suma se devuelve en tres cuotas de 1.238 pesos cada una, el interés mensual asciende al 28%.

Según Ana María Godoy, de la Asociación Coordinadora de Usuarios y Consumidores Financieros, “los más perjudicados por estos créditos son jubilados que son embaucados al firmar contratos sin leer la letra chica”.

En el mercado paralelo de préstamos, crece así una oferta que presta sumas en efectivo sin trámites burocráticos ni requisitos, pero que cobra tasas que triplican la tasa media de préstamo bancario, que ya de por sí es elevada.

Esta oferta atrae con dinero fácil a jubilados, trabajadores informales y de bajos recursos, comerciantes en problemas y deudores en general (y que figuran en el Veraz por incumplimientos), que no encuentran otra manera de satisfacer sus necesidades financieras.

La actividad de prestar dinero a cambio de una tasa de interés exorbitante puede ser catalogada de usuraria. Desde el punto de vista moral, se define “usura” como aquella situación en la cual un crédito es otorgado por un costo (interés) superior al razonable.

¿Pero cuál es la tasa moralmente justa o razonable? Ése el problema. Cobrar interés sobre un préstamo es algo que existe desde que apareció el dinero. Lo que no está claro es cuándo ese interés se convierte en usurario.

Porque quien presta equis suma de dinero difícilmente lo hará para perder, por ejemplo frente a la inflación, que es un fenómeno de naturaleza macroeconómica, ya endémico en Argentina.

Por otro lado, las financieras caseras y las cuevas proliferan porque el sistema bancario –más dedicado a prestarle al Estado- no atiende financieramente a vastos sectores de la población.

El interés exorbitante en el mercado paralelo de préstamos (o su carácter usurario) podría estar reflejando, en realidad, la alta inflación monetaria y la restricción crediticia.

 

© El Día de Gualeguaychú

 
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Publicado por en 31/12/2014 en Uncategorized

 

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El país y un viento menos favorable

Por primera vez en más de una década el contexto global se muestra hostil a la Argentina. La caída en el precio de los commodities, de la soja en particular, es la peor noticia para una economía que se quedó sin dólares.

Hasta acá predominaba el diagnóstico según el cual el país disfrutaba un generoso “viento de cola”, asociado al hecho sobre todo de que el precio de sus exportaciones (las materias primas agrícolas) eran altísimos.

Esta metáfora está extraída de la técnica de la aviación y significa que si el viento va a favor del movimiento se considera en cola y, al revés, si va en sentido contrario al desplazamiento del aparato se considera en cara.

Pero ahora se ha instalado el consenso entre los analistas económicos de que el viento del comercio internacional viró y ya no es tan favorable para la economía Argentina.

Al respecto sobresalen dos factores en el frente externo. Por un lado Brasil, hasta aquí un fuerte demandante de artículos industriales argentinos, que está en un proceso de estancamiento.

Pero el dato más desalentador es que la niña mimada del agro y principal producto agrícola del país, la soja, se paga bastante menos que en los últimos 12 años.

La oleaginosa pasó de más de 600 dólares la tonelada a unos 350 dólares para mayo de 2015, que es cuando sale la nueva cosecha, lo que representa una fuerte caída del 35%.

La soja dejó de ser un negocio extraordinario y de altísima rentabilidad para convertirse en una actividad en la que pocos ganan y muchos ya operan a pérdida.

Un informe de la consultora Agritrend habla de una tendencia a la baja en la superficie sembrada. Y esto producto, dice, de una situación generada por la baja de precios, mayores costos para producir y una alta presión impositiva.

Según los cálculos de Agritrend, con menos siembra y producción habrá unos 3.400 millones de dólares menos para el país, en tanto que el gobierno recaudará casi 1.000 millones menos por retenciones.

Por su parte Guillermo Villagra, presidente de OpenAgro, un fono de inversión que gestiona más de 15.000 hectáreas en todo el país, confirmó que “estamos ante un cambio de ciclo. Se terminó la abundancia”.

“Hasta el año pasado, había lugar para los improvisados o para los que tomaban riesgos. Hubo productores que con poco know how se pusieron a trabajar grandes extensiones y ganaron plata. También, otros que apostaban por las zonas más alejadas de los puertos y en campos de bajo rendimiento porque el precio de la soja a más de us$500 la tonelada tapaba cualquier error”, sostuvo el empresario, en diálogo con iProfesional.

“Cualquiera se podía dar el lujo de tener una campaña modesta y así y todo era difícil salir perdiendo. Pero eso se acabó. Ahora, la rentabilidad para muchos modelos de negocios, pasó a ser negativa en términos reales”, disparó Villagra.

El problema es que los precios agrícolas muestran una perspectiva desalentadora hacia futuro. Los valores se deprimen no sólo por la gran producción (supercosechas en Estados Unidos), y la menor demanda de Asia.

Resulta que la baja del petróleo también contagia a los granos. Ocurre que el menor precio de los combustibles fósiles deprime el negocio mundial de biocombustibles, que utiliza el maíz y la soja como materia prima.

Esto consolida la menor demanda internacional sobre el mercado de granos, instalando una tendencia a la baja de los valores, haciendo a la agricultura menos rentable.

 

© El Día de Gualeguaychú

 
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Publicado por en 31/12/2014 en Uncategorized

 

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Los que deciden ayudar a otros

Cabría preguntarse qué pasaría si se detuviera la acción solidaria de tantas personas  que entregan dinero, alimento y sobre todo tiempo, en favor de gente que más lo necesita.

Si se frenase la rueda de la solidaridad seguramente el mundo sería más cruel e intolerable. La inconsistencia de la humanidad se revela en que al lado de la miseria más espantosa, florece la caridad más sublime que la mitiga.

Al lado del explotador más indolente, de las formas de esclavitud más aberrantes, existe una Madre Teresa de Calcuta, la monja que pese a la extensión de la injusticia no se detenía en su labor.

“A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”, decía la fundadora de la Congregación de las Misioneras de la Caridad en Calcuta (India) y que dedicó toda su vida al cuidado de pobres, enfermos, huérfanos y moribundos.

Hay una imposibilidad material de medir el impacto intangible de tantos gestos a favor del prójimo, hechos desde la gratuidad. No obstante el aporte social de la actividad voluntaria es una realidad en todo el mundo.

Las asociaciones y fundaciones voluntarias son muchas y difíciles de clasificar, aunque se las ha englobado dentro del Tercer Sector, una configuración perteneciente a la sociedad civil, que se desarrolla fuera del mercado y del Estado.

Por ejemplo existen los Médicos sin Fronteras, dedicados a velar por la salud, al tiempo que hay organizaciones que promueven el arte y la cultura, y otras el ecologismo.

La Real Academia Española define la solidaridad como como adhesión circunstancial a la causa o empresa de otros. El espíritu solidario es lo que está detrás de infinidad de acciones, individuales y colectivas.

Según una reciente encuesta de IPSO Mora y Araujo, el 96% de los argentinos dice que hace al menos una acción solidaria por año. De ellos el 66% lo hace de una manera espontánea y el 26% en organizaciones.

Según la encuesta, el 95% declara haber hecho al menos una donación monetaria por año, mientras que el 96% dice hacer al menos una donación no monetaria, como ropa o alimentos, y el 65% asegura realizar al menos una donación de tiempo, en actividades como apoyo escolar o cuidado de enfermos.

Si bien es menos frecuente que la donación de cosas, la entrega de tiempo parece ser vital para el funcionamiento de las organizaciones y para su permanencia. Las ONG sociales dependen justamente del tiempo, conocimientos y compromisos de los voluntarios.

Se calcula que dos de cada diez argentinos hacen posible, con una gran dedicación, el engranaje solidario de distintas organizaciones.  Aquí se no está hablando de colaboración esporádica, sino de personas que dedican un promedio de 8 horas diarias.

Se trata, en realidad, de una gran fuerza de recursos humanos puestos al servicio de proyectos colectivos de distinta naturaleza. Calificar el trabajo voluntario como algo “gratis” en términos monetarios, es un reduccionismo.

Eso piensa Cristina Calvo, investigadora de la UBA y voluntaria en Cáritas, para quien la gratuidad nace del amor y es donarse por lo que tiene valor pero no tiene precio.

“En el voluntariado lo fundamental es la relación, un bien escaso en las sociedades consumistas –señaló-. La relación se basa en la solidaridad compartida que no es unidireccional porque todos somos carentes de algo –en el sentido también espiritual no sólo material- y todos podemos dar algo”

 

© El Día de Gualeguaychú

 
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Publicado por en 26/12/2014 en Uncategorized

 

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El lenguaje, base de la vida en sociedad

Una de las cualidades del hombre es que es un ser lingüístico, lo que significa que vive en el lenguaje. Muchas veces se pierde de vista, en este sentido, que la lengua es el puente de articulación social por excelencia.

Para que un ser humano sea capaz de hablar deben darse ciertas capacidades biológicas. El animal, por ejemplo, no está dotado para el lenguaje articulado, para emitir signos significativos.

Las abejas pueden señalizar con exactitud la riqueza de un sitio donde alimentarse, en razón de su atadura a los fines vitales. Pero no pueden designar esa situación diciendo: “me encuentro en un campo florido de amapolas”.

Jean Piaget dice que esta capacidad de representación del mundo (función semiótica) es lo que nos diferencia del chimpancé. Y en el hombre empieza a manifestarse tempranamente.

Pero el lenguaje necesita de la interacción social para desarrollarse. Esta facultad no puede ser desarrollada por un ser humano aislado. Los “niños-lobos”, aquellos criados en la selva, no pueden desarrollar propiamente el lenguaje.

Si el lenguaje nace de la relación con los seres humanos, significa que es un fenómeno social (no sólo biológico). Dondequiera que las personas compartan el mismos sistema de signos, para designar objetos, acciones o acontecimientos, están inmersos en el mundo social.

La lengua es el puente, así, de articulación social, política y cultural. Lo cual implica que el manejo del sistema lingüístico es la base de la sociabilidad, y varios autores sitúan su dominio como fundamento de la democracia.

Por otro lado, hay pocas chances de que los individuos puedan prosperar en la sociedad si se revelan discapacitados verbales. Una deficiente formación lingüística no haría sino hipoteca el progreso social de una persona.

Eso piensa el lingüista Pedro Barcia, quien no duda en afirmar que el manejo eficiente de la palabra empodera a los individuos, dándole un poder intangible de gran valor para luchar en la vida.

“Si usted posee voluntad, memoria y un diestro manejo del sistema lingüístico, es imposible no triunfar en la vida”, ha dicho, al recordar las cuatro destrezas típicas del lenguaje: la lectura, la escritura, el habla y el escuchar.

La deficitaria formación lingüística de los jóvenes argentinos ya se ha vuelto un tópico. La mayoría de ellos tiene serios problemas de comunicación, no puede expresarse con solvencia, al tiempo que no puede comprender los que lee, ni siquiera textos simples.

Esta deficiencia comprometería, desde el vamos, las chances de progreso social. Personas que manejan un esmirriado caudal de palabras (más allá de problemas en la ortografía y la sintaxis) muestran en realidad pobreza intelectual.

El filósofo y lingüista Ludwig  Wittgenstein decía: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. Esto sugiere una estrecha correspondencia entre palabra y pensamiento, de suerte que podría plantearse que menos léxico y expresión equivale a menos desarrollo cognitivo.

La teoría conspirativa dice que las limitaciones lingüísticas o el desinterés por la enseñanza de la lengua son queridas por los poderes políticos y económicos para tener una sociedad sometida sin capacidad de reflexión y crítica.

El lenguaje humano supone también la posibilidad de la escucha, que es lo que hace posible el diálogo. En este sentido, un lenguaje degradado envilece el diálogo social y político en la democracia, un sistema que debería prestar atención a la calidad expresiva de sus ciudadanos.

 

© El Día de Gualeguaychú

 

 
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Publicado por en 26/12/2014 en Uncategorized

 

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Las vacaciones, una necesidad reconocida

Al igual que alimentarse o dormir, el descanso es una necesidad biológica y mental imprescindible después de largas jornadas de trabajo. Las vacaciones figuran, de hecho, como derecho humano fundamental.

El vocablo “vacación” deriva del latín vacatio o vacationis, y se refiere al descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios, según el Diccionario de la Real Academia (DRAE).

En el pasado remoto la posibilidad del ocio fue un privilegio de minorías dominantes. Tuvo que pasar mucho tiempo para que el receso fuese valorado socialmente.

El descanso como recompensa por el trabajo fue una conquista del siglo XX, en plena modernidad. En efecto, el primer gesto gubernamental en este sentido lo dio el socialista francés León Blum el 11 julio de 1936, cuando se instituyó en Francia la semana laboral de 40 horas.

Esta medida se empezó a propagar a todos los países, y fue una bandera del sindicalismo. El derecho a las vacaciones fue consagrado en 1948, en la Declaración Universal de los Derecho Humanos.

“La persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagas”, reza el texto internacional.

El artículo 14 bis de la Constitucional Nacional de Argentina garantiza a todos los trabajadores el “descanso y vacaciones pagados”.

Se trata de un descanso anual obligatorio remunerado: el trabajador es dispensado de todo trabajo durante un cierto número de días consecutivos cada año, después de un período mínimo de servicios continuos.

Sin embargo, el 35% de los empleados no registrados (en negro), alrededor de 4.500.000 trabajadores en relación de dependencia que viven en centros urbanos del país, no disfrutan de vacaciones pagas (como tampoco otros beneficios sociales consagrados por ley).

El derecho a las vacaciones, que se propagó tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, hizo surgir a un sector clave de la economía moderna: el turismo. La “industria sin chimenea” no se explica sin la posibilidad de acceso al descanso creativo y al tiempo libre de la clase trabajadora.

El hecho turístico en sí está emparentado con el reconocimiento a los trabajadores del derecho a las vacaciones pagas, y con el proceso que hizo que el tiempo libre pasara del ámbito limitado de un placer de minorías al ámbito general de la vida social.

Está comprobado, a través de numerosos estudios, que el período de vacaciones afecta positivamente el rendimiento de los trabajadores, quienes logran así renovar energías y sentirse más satisfechos con su situación.

La necesidad de descanso se hace perentoria en esta época del año (diciembre). Dificultades de concentración, desmotivación, cansancio, son algunos síntomas de agotamiento entre quienes realizan labores.

Las vacaciones, en este sentido, permiten restablecer el equilibrio psicofísico de las personas que trabajan. Algunos especialistas aseguran que tener vacaciones al menos una vez al año, reduce en un 20% el riesgo de presentar problemas cardíacos.

Además, tomarse días libres hace que las personas sean menos propensas a sufrir depresión, fatiga y ansiedad. Al mismo tiempo ayuda a revitalizar las relaciones personales, de pareja y de familia.

Las vacaciones pueden ayudar a que el grupo familiar se fortalezca, profundizando el sentido de pertenencia entre sus miembros, quienes así  tienen la oportunidad de estrechar sus vínculos pasando momentos memorables.

 

© El Día de Gualeguaychú

 
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Publicado por en 26/12/2014 en Uncategorized

 

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