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Archivos Mensuales: junio 2013

El secreto que guardan las grafías

Entrevista a la grafóloga local Adriana Lucardi 

El secreto que guardan las grafías

Cuando uno escribe se dibuja así mismo. En forma inconsciente deja su autorretrato. Quienes develan los secretos de los grafos (los signos que representan algo) son los grafólogos. La especialista Adriana Lucardi explicó a EL DIA para qué sirve esta ciencia.

Por Marcelo Lorenzo

– ¿Qué es la grafología? ¿Una ciencia o una mancia (arte adivinatorio)?

Adriana Lucardi:- Es un test proyectivo que estudia y explora la personalidad. Aunque puedo decir que hay audaces que con un curso muy breve, o aplicando algunas leyes básicas, se animan a hacer grafología. Hay que partir de una premisa: cada ser cada individuo es único y singular. Y su escritura es única y singular. Pero ésta no se puede abordar superficialmente y deducir de ella, a vuelo de pájaro, las características de alguien e incluso entrar en el área de la salud, lo cual es mucho más grave. Lo que quiero decir es que la grafología tiene un método científico. Se basa en mediciones. De hecho donde yo estudié, el Instituto de Investigaciones Humanísticas, el director es un ingeniero, el cual sintetizó un método en base a muchísimas mediciones, con grados, con ángulos. Hay reglas que respetar. Yo utilizo la computadora para medir la huella. Hago lupa con la computadora para hacer un estudio más exhaustivo. Trabajo con un tipo de hojas especiales.

– ¿Cuál es el origen de este saber?

– En Francia es cuando verdaderamente toma auge. Fue el abate Hippolyte Michon quien en la segunda parte del siglo XIX estableció las bases de la grafología como una ciencia formal y sistematizada. Aunque sabemos que la escritura ha sido objeto de interés en el pasado remoto, incluso hay antecedentes de estudios grafológicos en la China antigua o en Egipto, fue Michon quien recopiló las leyes y le dio estatus científico a este saber. Por otro lado, el médico y psicólogo suizo Max Palver es otra figura emblemática, ya que en el siglo XX introdujo el psicoanálisis en la escritura y descubrió el valor simbólico del espacio. Para él, la hoja de papel en blanco simboliza el espacio donde el individuo se proyecta tal cual es, dirigido por su inconsciente.

– Estamos frente a un conocimiento que parte del supuesto de que somos lo que escribimos. ¿Es así?

– Tal cual. Todo está en el lenguaje. Uno al escribir recibe órdenes cerebrales. Y va plasmando toda su personalidad de un modo inconsciente. No sólo aparece el perfil psicológico. La escritura también revela rasgos patológicos. Aunque el deber del grafólogo es derivar al médico o al especialista para que corrobore el diagnóstico presuntivo.

– Es un proceso de develamiento a partir del grafismo…

– Con la grafología se puede definir un perfil completo. Con todos los factores que hacen único y singular a un individuo. Es un test profundo de personalidad en sus áreas intelectiva, volitiva, social y emotiva.

La letra, espejo del Yo 

– La firma, por ejemplo, ¿es la biografía abreviada de una persona?

– La firma es el Yo, la identidad más íntima del individuo. Por tanto da una información valiosa sobre uno mismo. Está el texto general, aquel donde el individuo está cumpliendo un rol social. Entonces su grafismo expresa esa situación de índole social. No pasa lo mismo con la firma. Ahí no hay vuelta, se expresa el Yo más íntimo. Cómo es su escala familiar, cómo asume sus compromisos laborales, el grado de extroversión y demás.

– ¿Incluso su Yo ideal?

– Claro, sus altas aspiraciones. Que es un modo de comprender la personalidad.

– Hay grafías que son indescifrables. ¿Qué puede significar eso?

– Bueno, cuando alguien escribe sin preocuparse de que se lo entienda, está denotando su falta de interés en ser comprendido. Probablemente haya una falta de consideración hacia los demás. El hecho de que a veces se termina de una forma confusa el escrito al final de los renglones, eso también puede ser signo de falta de responsabilidad.

– ¿Y si uno no se entiende su propia letra?

– Un descuido que uno se hace hacia sí mismo. Esto roza una cuestión importante. Antes en los colegios se formaba mucho el carácter. De ahí que la caligrafía, que es el arte de escribir en forma bella y correcta, existiera como asignatura. Se enseñaba a escribir. Y se enseñaba a escribir con claridad, a dibujar la letra. Bueno, eso es un formador de carácter.

– ¿A qué se refiere? ¿A que si mejoro mi letra mejoro mi conducta?

– Exactamente. La grafología no sólo permite definir un perfil. Permite trabajar en lo que se llama grafo-terapia o grafo-educación. Podemos modificar nuestra grafía, y con ese esfuerzo ir modificando nuestra personalidad. Al analizar la letra nos hacemos concientes de nuestros defectos. Y luego hay que tratar de corregirlos. Si con la escritura podemos detectar algunos, modificando la forma de escribir podemos conseguir algunos cambios. Trabajando grafismo por grafismo, letra por letra, se puede mejorar por ejemplo la autoestima.

– La escritura, entonces, reobra sobre uno mismo…

– Es como en la gimnasia. Hacer ejercicio físico, según los especialistas, mejora las endorfinas, mejora el cuerpo y el estado mental. Eso va directamente al cerebro. Con la escritura pasa lo mismo. En un sentido, el cerebro baja una orden que se manifiesta en el soporte papel. Pero en sentido inverso, cuando uno trabaja en el papel, el estímulo va hacia el cerebro, modificándolo a su vez. Es un método natural que debería ser aplicado siempre en colaboración con algún terapeuta, con algún psicólogo o con algún psiquiatra. O sea, como terapia complementaria.

– En la grafía se manifiestan cosas. ¿Podría ser más precisa? ¿Qué pasa con el trazo de algunas letras en particular?

– Es muy significativa la letra “G” porque nos muestra cómo es la libido de cada persona, cómo es su entrega sexual. Hay letras como  la “R” que delatan el grado de iniciativa y de constancia que puede tener una persona, como así también el grado de mal humor. La letra “M” nos señala cómo se siente en su autoestima y en su escala familiar y en la escala social. Porque tiene cada uno de los tres montes que indican cada una de las tres áreas.

La utilidad social de la grafología 

– ¿Cree que la escuela debería incorporar el análisis grafológico?

– Sería muy interesante que se implemente. Porque para los docentes saber lo que a veces no puede expresar un chico verbalmente es muy interesante. Puede ser una herramienta de detección precoz de algunos problemas en el aprendizaje, para que después intervenga la psicopedagoga. Creo que para un docente tener conocimiento de grafología es un recurso muy valioso, es algo muy preventivo.

– ¿Cuáles son los otros campos de aplicación de la grafología?

– Se utiliza, por ejemplo, en algunas agencias matrimoniales. Para hacer compatibilidad de parejas, para  conocer el grado de afinidad con la otra persona. Es decir es de utilidad para el tema de la intimidad y los vínculos. Otro campo es el mundo de las empresas. La grafología nos permite detectar si es conveniente contratar una persona para un puesto determinado, establecer si esa persona cubre los requisitos necesarios para ese puesto, o puede ayudar a detectar dinámicas en una empresa ya constituida. La selección de personal tiene un carácter preventivo. A veces en las entrevistas no surgen las patologías que puede tener la persona en cuestión, algo que sí puede revelarse en un análisis grafológico. Es un método de bajo costo, que le puede permitir a las empresas prevenir futuros conflictos. Otro campo es la criminología. Se suelen pedir en pericias para determinar el perfil de una persona. Para saber también la autoría de los anónimos. La grafología también es un auxiliar de los estudios históricos. Permite determinar falsificaciones y autorías de documentos del pasado. El análisis de la caligrafía puede ayudar a trazar el perfil de un personaje histórico. El estudio de las escrituras antiguas se llama paleografía, que estudia los distintos objetos gráficos.

– La otra cuestión es la orientación vocacional…

– Que es fundamental. Yo digo que se han ampliado las opciones profesionales. Y en relación con otra época hay más carreras disponibles. Pero no hay peor frustración que estudiar algo que no coincida con nuestra personalidad. Hay gente que se ha quemado las pestañas durante mucho tiempo estudiando una disciplina, pero al momento de aplicarla no puede hacerlo.

– ¿Qué pistas nos da un análisis grafológico en este frente?

– Nuestras aspiraciones y básicamente sobre las características que nos definen como únicos y singulares. En el tema de la orientación hay cuestiones claves. Por ejemplo saber si la persona es introvertida o extrovertida. Es una información pertinente para el plano laboral. Alguien muy tímido o retraído, por ejemplo, sufriría en un área donde hay mucha sociabilidad. Así uno haya sacado buenas notas mientras estudió una carrera, si es incompatible con su personalidad, se va a sentir frustrado e infeliz.

La orientación vocacional es necesaria en una sociedad que tiende a usar las capacidades personales para un aprovechamiento mejor de las aptitudes innatas de cada individuo.

– ¿Usted se ha especializado en algún área dentro de la grafología?

– La orientación vocacional y la selección de personal. La tarea de grafo-selección tiene que ver con la confección del perfil profesional, que resulta de la observación del ambiente laboral, del análisis del puesto a cubrir. Además, un análisis de este tipo, de diseño de perfil, puede adjuntarse a un currículum vitae. Es un valor agregado que da ventajas.

– ¿Qué nos dicen los grafos de la inteligencia?

– Hay muchos tipos de inteligencia. La grafología puede determinar, por ejemplo, si la persona es de razonamiento más lógico o intuitivo. También el grado de imaginación o de creatividad.

– ¿Demanda mucho tiempo realizar un análisis grafológico?

– Depende. La orientación vocacional es breve. Podrían alcanzar dos sesiones. Pueden surgir disfunciones. Por ejemplo referentes a la inseguridad. Los adolescentes son muy proclives a eso. En ese caso les doy consejos para que hagan grafo-terapia, antes de decidirse. Y lo suelen hacer encantados. Toman notas y hacen los ejercicios.  Es un camino más en la búsqueda del autoconocimiento.

– ¿La caligrafía cambia con el tiempo?

– Claro. Y eso demuestra que las personas cambian. Incide la edad. Se sabe que los más chicos, por ejemplo, son egocéntricos. El análisis grafológico nos revela la evolución, los cambios en la vida. La escritura es un indicador de las mutaciones de la personalidad a lo largo del tiempo.

– Se escribe cada vez menos a mano. ¿Qué le sugiere este hecho?

– Por un lado que se ha deformado la escritura manuscrita. Por otro lado que tenemos un lenguaje que siempre evoluciona, y hay que adaptarse a los cambios. La grafología se basa en la escritura a mano. Digo siempre, y haciendo una comparación, que en vez de la extracción de sangre yo les extraigo a las personas la escritura.

Ficha técnica

Adriana Lucardi es Grafoanalista Científica y Emocional, título que obtuvo en el Instituto de Investigaciones Humanísticas, con sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Es esa casa académica se especializó en grafo-selección. Hoy ejerce el oficio en Gualeguaychú, en su estudio de calle 9 de julio 28, donde hace análisis grafológicos en cuatro áreas: orientación general; orientación vocacional; selección de personal y talleres.

Oriunda de Gualeguaychú, Lucardi cursó la secundaria en Villa Malvina. Convertida en grafóloga, ha venido dando talleres y dictando cursos, por ejemplo para docentes y profesionales, en distintas ciudades entrerrianas. Incluso trabajó en la República Oriental del Uruguay.

La grafología, un conocimiento que combina la escritura con la psicología, es una profesión consolidada en el país. Existe el Colegio de Graduados en Grafología de la Argentina.

La literatura de la disciplina refiere que en 1929 se fundó en Buenos Aires la Sociedad Argentina de Grafología. Desde entonces sus cultores han debido proteger a la grafología científica de los que pretendían hacer de ella una especie de arte adivinatorio.

El 5 de agosto de 1996 se considera un acontecimiento histórico. Ese día se incorpora al sistema educativo formal argentino la carrera oficial de Grafología. La Argentina es país pionero en ofrecer un título oficial de esta disciplina.

© El Día de Gualeguaychú

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Publicado por en 28/06/2013 en Uncategorized

 

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El pago de la Bajada del Paraná

La ciudad capital de la provincia, que hoy celebra 200 años, fue poblada en sus orígenes por habitantes de Santa Fe, quienes a partir de 1651 se ubican cerca de una bajada apropiada para operaciones náuticas, sobre esta banda del río.

Los vecinos fueron atraídos “por la feracidad de las tierras, los yacimientos calíferos, la riqueza de los montes para leña y madera de carpintería y la abundancia de ganado cimarrón”, según cuenta  Mario Alarcón Muñiz, en su libro “Entrerrianías”. 

Los historiadores coinciden en señalar que el poblamiento de ese paraje se realizó en forma paulatina y sin orden, y destacan que la amenaza que se cernía sobre ellos eran los aborígenes. Los recién llegados de la otra orilla del mítico río Paraná, se ubicaron donde actualmente se encuentra la Plaza 1°de Mayo.

A principios del siglo XVIII levantaron en el sitio que ocupa hoy la Catedral una modesta capilla de barro y paja dedicada a la Virgen. Aquí, como ha ocurrido en las antiguas villas españolas en suelo americano, la fe católica fue centro dinámico de las creencias y eje de la sociabilidad colonial.

El poblado creció y el Cabildo Eclesiástico erigió en 1730 la Parroquia del Pago de la Otra Banda del Paraná, bajo la advocación de la Virgen del Rosario. Lo cierto es que la actual capital entrerriana no fue fundada oficialmente según la tradición hispana.

“No hubo ni la previa selección del sitio para el emplazamiento de la ciudad futura ni el rollo simbólico, ni el acta escribanil”, refiere el historiador Leoncio Gianello, al dar a entender que surgió espontáneamente por decisión de los vecinos. Para esa época, el Cabildo de Santa Fe, nombra al área del asentamiento como “pago de La Bajada”.

Entrado el siglo XIX se inicia el proceso de emancipación nacional, con la aparición de un primer gobierno propio en 1810. En octubre de ese año el general Manuel Belgrano pisó territorio entrerriano al desembarcar en La Bajada.

El prócer marchaba hacia el Paraguay, a fin de lograr la adhesión de aquella región a la causa de la Revolución de Mayo. El vecindario de Paraná recibió a la fuerza expedicionaria con verdadero entusiasmo y le aportó hombres, animales y pertrechos.

Posteriormente, la Asamblea Constituyente del año XIII elevó al pueblo de La Bajada del Paraná a la categoría de villa el 25 de junio de 1813 y dispuso la elección de los miembros del Cabildo. De esta manera todo Entre Ríos quedó desligado de la jurisdicción del Cabildo de Santa Fe.

Los paranaenses consideran este evento como el acto formal de creación de su ciudad, y es lo que hoy se conmemora. Luego, el 17 de febrero de 1822 Paraná fue designada capital y el 26 de agosto de 1826 el Congreso Provincial, a propuesta de Justo José de Urquiza, la elevó al rango de ciudad.

Tras el triunfo frente a Juan Manuel de Rosas, en los campos de Caseros, el caudillo entrerriano emprende el proyecto de organización nacional. Alienta la sanción de la Constitución, que se produce en 1853, lo que provoca la separación de Buenos Aires del resto de las provincias.

Entonces Urquiza, primer presidente electo, designa a Paraná (vocablo guaraní que significa “pariente del mar” o “río inmenso”) capital de la Confederación Argentina. Como resultado de la batalla de Pavón, en 1861 deja de serlo. Finalmente desde 1883, luego de la reforma de la Constitución Provincial, recuperó el carácter de capital de Entre Ríos y es sede de las autoridades.

© El Día de Gualeguaychú

 
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Publicado por en 28/06/2013 en Uncategorized

 

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Brasil conmovido, ¿utopía o protesta?

Las movilizaciones que se suceden estos días en Brasil, ¿son una batalla contra el sistema capitalista, de suerte que esos jóvenes que tomaron las calles imaginan una reinvención social? ¿O sólo se quejan porque quieren más bienestar?

¡Indignados del mundo, uníos! Si Carlos Marx viviera acaso se entusiasmaría con las movilizaciones que se dan en tantos lados, como en el mundo árabe o Europa, y ahora sorprendentemente en Brasil.

Y llamaría, como lo hizo en el Manifiesto Comunista en 1848, a los desheredados del mundo –enrolados dentro del mítico proletariado- a voltear el sistema, causa de todos los males y desdichas humanas.

La agitación y el descontento en Brasil sorprenden porque tienen lugar dentro de un sector del mundo que se ha venido beneficiando con la globalización capitalista.

El malestar árabe o europeo da pábulo para quienes adhieren a la predicción marxista de una muerte violenta del capitalismo a manos de sus víctimas. La revolución social antisistema podría no desentonar, entonces.

En Medio Oriente la pobreza es endémica, en tanto que en Europa se cae a pedazo el estado de bienestar. Allí por tanto hay más elementos de juicio para ver la revuelta como un epifenómeno de una crisis sistémica.

¿Pero por qué en Brasil, un país beneficiado estos años con los términos del intercambio, donde millones de personas se han sumado a una vibrante clase media y cuya economía ya es la sexta más grande del globo?

Los reportes internacionales dan cuenta que en Brasil erupcionó un volcán dormido, pero no hay unanimidad alrededor de la naturaleza del fenómeno. Lo que hay sí –sobre todo en la dirigencia política carioca- es perplejidad.

¿Qué hay del “milagro brasileño”? ¿Dónde se incubó tanta insatisfacción y cómo es que nadie previó su estallido? ¿Acaso surge de las grietas de un modelo que es más retórico que real? ¿Cómo es posible que esto ocurra, además, durante un gobierno identificado con la izquierda?

Ahora los ojos del mundo están puestos en estos sucesos imprevistos que interpelan la capacidad analítica de los observadores. Quienes se parapetan en instrumentos intelectuales conocidos, de los que provee por ejemplo el marxismo, atribuyen la reacción a un deseo de emancipación antisistema de los de abajo.

Hablan de la rebelión de las masas explotadas contra las formas específicamente capitalistas de organización social. Es un capítulo de un proceso que anticipa una revolución, un cambio profundo de orden sociopolítico con alcance ecuménico.

El sujeto histórico de este cambio son los jóvenes, quienes han vuelto a Utopía, a reencontrarse con la convicción de que es posible un mundo radicalmente distinto del que es. La gran transformación, imaginada por Marx, está en marcha, se ilusionan.

Del otro lado, están quienes se muestran escépticos respecto de este pronóstico apocalíptico. No hay utopía, sólo protesta; nada de reinvención social, sólo deseo de integrarse al orden burgués; nada de revolución, apenas la aspiración al bienestar individual y familiar.

Es una épica brasileña, argumentan, en contra de la corrupción y el despilfarro, y por mayores inversiones en educación, salud y servicios públicos. Vista en estos términos, la rebelión empalmaría con un renacer de la conciencia cívica de parte de la población.

“No es contra el PT, es contra todo el sistema político, contra la manera de hacer política sin tener como prioridad a la gente. Queremos que todos entiendan el mensaje”, dijo al respecto una manifestante.

 

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Publicado por en 28/06/2013 en Uncategorized

 

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Lógica del consumo y conflictividad social

Solemos ser muy sugestionables al canto de sirena de la publicidad, que a través de mensajes sofisticados logra que a la postre identifiquemos artículos superfluos con necesidades profundas y olvidadas.

El escritor Mario Vargas Llosa, al hablar de los dilemas contemporáneos, ha dicho hace poco que el vacío dejado por los sistemas filosóficos y las creencias religiosas, ha sido ocupado por la publicidad, que hoy “ejerce un magisterio decisivo en los gustos, la sensibilidad, la imaginación y las costumbres”.

El propósito de un producto en el mercado va más allá de sus atributos físicos para calmar una necesidad. Rodeados de un discurso mítico, prometen algo más a los consumidores.

De suerte que las personas compran expectativas y sueños que la publicidad y el marketing unieron a esos objetos. Los automóviles no son comprados como transporte (valor de uso), sino porque son símbolo de estatus.

Esos guantes no sólo prometen unas manos calientes sino una apariencia de prosperidad y respetabilidad. Aquella crema facial no es sólo para lograr una piel suave sino también atractivo sexual. No sólo cerveza y una sed apagada sino además una imagen viril.

El lenguaje publicitario no es neutro respecto de otras realidades sociales, por ejemplo de la conflictividad social. El sociólogo Aldo Isuani, investigador de la UBA y del Conicet, analiza esta relación teniendo como telón de fondo la desigualdad.

El planteo es que los “de abajo” están tan expuestos como los “de arriba” a una masiva y seductora publicidad que despierta el apetito consumista. El problema es que los sectores carenciados, al consumir esos símbolos, se sienten aún más infelices.

“El problema es que muchos de ellos entienden perfectamente que aquello que les es ofrecido nunca llegará a sus manos: la dureza del mercado de trabajo es  para ellos la prueba más clara”, sostiene.

El efecto psicológico de esta brecha entre el deseo exaltado por los objetos y la imposibilidad de adquirirlos es la frustración y el resentimiento. Según Iisuani este cuadro agrava la percepción de la desigualdad.

No sólo eso: alienta la criminalidad. Esta invitación masiva a consumir lo que nunca se podrá adquirir “termina siendo la raíz más profunda de la violencia urbana contemporánea”, razona.

Y añade: “Que un porcentaje muy pequeño de excluidos tome en serio la invitación de la sociedad moderna a consumir y lo haga sin reparar en los medios es suficiente para que la conflictividad social o la inseguridad tengan una potente llama que las alimente”.

Según el sociólogo el sistema de consumo, por tanto, entraña una paradoja: mientras por un lado democratiza el deseo por los objetos, por otro restringe su acceso a un sector importante de la sociedad.

La brecha impacta sobre todo en los jóvenes más pobres, marginales del sistema, que se vuelven vulnerables a la invitación de los narcotraficantes, deseosos de convertirlos en sus aliados.

Isuani cita, al respecto, lo que le dijo un profesor de la Universidad de Nueva León en Monterrey, México: “Aquí los jóvenes no tienen trabajo, el que se consigue es generalmente muy mal pago. Vienen los narcos y les prometen mucho dinero, autos caros, joyas, lindas mujeres. Eso sí, se les advierte que deben correr algunos riesgos. Un pequeñísimo porcentaje acepta, los más osados, pero es suficiente para que por cada uno que matan surjan dos, y por cada dos que encarcelen surjan cuatro”.

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Publicado por en 26/06/2013 en Uncategorized

 

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Manuel Belgrano, una figura multifacética

Hoy, 20 de junio, se cumplen 193 años del fallecimiento de uno de los próceres argentinos indiscutidos. El creador de la Bandera, que unió su destino al de la patria naciente, reunió en su personalidad distintas cualidades.

Manual Belgrano había nacido en 1770 en una de las familias más ricas de la ciudad de Buenos Aires. Estaba destinado a una vida tranquila, de libros y escritorios.

Sin embargo, decidió enredarse en la construcción del país, aceptando una vida de sobresaltos y riesgos; incluso él, un intelectual, terminó abrazando por esta causa el destino de las armas.

Miembro del primer gobierno patrio, y por tanto iniciador del proceso de emancipación nacional, se hizo militar por imperio de las circunstancias. Fue a donde nadie quería ir, haciéndose cargo por ejemplo del Ejército del Norte.

“No tenía grandes conocimientos militares –escribió José María Paz-, pero poseía un juicio recto, una honradez a toda prueba, un patriotismo puro y desinteresado, el más exquisito amor al orden, un entusiasmo decidido por la disciplina y un valor moral que jamás se ha desmentido”. 

Fue Belgrano un hombre de pensamiento. Tuvo la oportunidad de estudiar derecho en Europa, donde al formar parte de la elite intelectual de la época tomó contacto con las ideas revolucionarias, económicas y políticas, técnicas y científicas, que imperaban en el viejo mundo a fines del siglo XVIII.

Historiadores como Ovidio Giménez consideran que el creador de la Bandera fue el primer economista argentino, por la labor que desarrolló como funcionario público (durante 16 años, a partir de 1794, fue secretario general del Consulado Real de Buenos Aires).

Comprendió cabalmente la relación entre educación, trabajo y situación social. Por eso se preguntó: “¿Cómo, cómo se quiere que los hombres tengan amor al trabajo, que las costumbres sean arregladas, que haya copia de ciudadanos honrados, que las virtudes ahuyenten los vicios y que el gobierno reciba el fruto de sus cuidados, si no hay enseñanza, y si la ignorancia va pasando de generación en generación con mayores y más grandes aumentos?”.

También dijo: “El mejor medio de socorrer la mendicidad y la miseria, es prevenirla y atenderla en su origen y nunca se puede prevenir si no se proporcionan los medios para que el mendigo busque su subsistencia”.

Sus reflexiones como pedagogo, aunque pronunciadas hace ya 200 años, tienen una tremenda actualidad. “Sin educación nunca seremos más de lo que somos. Jamás me cansaré de recomendar la escuela y el premio”, escribió.

Belgrano tuvo un final en el ostracismo, sin el reconocimiento de sus conciudadanos. Su vida se apagó lentamente en medio de la pobreza.

No tenía plata para pagarle a su médico, a quien le dijo que no podía hacerlo porque el gobierno le debía diecisiete meses de sueldo. Entonces terminó retribuyéndole con su reloj personal.

Falleció en la misma casa donde había nacido, y con su cama como único mueble. Fue sepultado en el convento de Santo Domingo en una humilde caja de pino cubierta con un paño negro y cal.

Como no había dinero para comprarle una losa de mármol, la lápida fue hecha con un trozo de la cómoda de su hermano Miguel. En su testamento, le encomendó a su otro hermano, Domingo, el pago de sus deudas.

Fue de los argentinos que concibió el servicio público como un sacrificio y un deber, antes que un medio para prestigiarse o enriquecerse. Su enorme figura moral, que sintetiza honradez y patriotismo, es guía para las generaciones de argentinos.

 

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Publicado por en 26/06/2013 en Uncategorized

 

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De medios masivos a personalizados

A caballo de la revolución digital se consolida una mutación al interior de los consumos culturales: de los contenidos masivos al uso a la carta y personalizado.

Internet es el símbolo de una sociedad en transformación. La hiperconectividad alrededor de la red está impactando en nuestras vidas de una manera inédita. También lo está haciendo en el modo en que se perciben los mensajes.

Ocurre que por el mismo soporte tecnológico se distribuyen servicios que antes se brindaban por canales distintos. Así, Internet brinda el acceso a diarios, bibliotecas, universidades, televisión, radio, etc.

Para muchos teóricos todos estos cambios marcan el fin de la comunicación de masas. Es decir, antes existía un sistema unidireccional de transmisión: uno de sus pilares es la conexión de un punto central con múltiples puntos.

Del lado político, este sistema era funcional a dictadores y regímenes totalitarios. Controlando el “punto central” (la cadena de TV y la radio) se podía controlar la opinión pública, que era cautiva de esa relación vertical.

Pero los modelos de redes actuales desplazan los sistemas de difusión centralizados del pasado. Ahora la transmisión es multidireccional. La interactividad transforma los tradicionales roles de emisor y receptor: el usuario de la red puede seleccionar, recibir y enviar mensajes.

En este sentido, Internet es un modelo más participativo y democrático. Es un nuevo espacio público virtual de discusión y reflexión colectiva. Se diría que en un punto es el sueño de la Ilustración y de la democracia realizado.

El dato es que los consumidores tienen cada vez más el control sobre lo que ven, escuchan o leen. Y esta tendencia ya se está consolidando en Argentina, según las conclusiones de la 14° edición del Informe de Perspectivas Globales del Sector de Medios y Entretenimientos publicado por la consultora PwC.

Según el informe, esto está transformando a los mass-media (medios masivos de comunicación) en my-media (medios personalizados). “Cuando el consumo de medios se fragmenta en muchos dispositivos, los consumidores buscan cada vez más experiencias personalizadas: sus contenidos en los dispositivos que ellos eligen cuando ellos quieren”, dice el estudio.

Esta movida a my-media puede verse con la práctica de cord cutting (cortar el cable), cuando los consumidores cancelan sus suscripciones de televisión paga y en su lugar acceden a los contenidos que desean a través de servicios basados en Internet, de menor costo. Esto obligará a los operadores a adaptar sus servicios a las expectativas cambiantes de los consumidores, con más contenidos on-demand (a la carta)”, se indica.

Y se añade: “Otra manifestación de my-media es el uso creciente por parte de los consumidores de las segundas pantallas (teléfonos inteligentes y tablets) para comentar y compartir con amigos la experiencia de televisión social y otros contenidos interactivos, usualmente a través de las redes sociales”.

La “nueva normalidad en los medios”, según la consultora PwC, es este nuevo paradigma que hace eje en la recepción, de suerte que si antes se preguntaba qué hacen los medios con la gente ahora el interrogante es otro: qué hace el público con los medios.

El uso personalizado de los contenidos mediáticos introduce, paralelamente, un hecho perturbador: acaso muchos consumidores, que ahora tienen la capacidad de armarse un menú mediático, se estresen más ante una oferta cada día más abundante y la existencia de múltiples plataformas de comunicación.

 

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Publicado por en 22/06/2013 en Uncategorized

 

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La divisa entrerriana y el caudillo oriental

Celeste y blanca con una franja roja en diagonal. La bandera de Entre Ríos connota argentinidad y federalismo. Y está inspirada en la creada por José Gervasio Artigas, el Protector de los Pueblos Libres, en 1815.

Todos los años se la recuerda aquí el 19 de junio, justamente el día en que nació Artigas, de suerte que lo entrerriano está indisolublemente unido, al menos desde lo simbólico, con el mentor en estas tierras de la causa federal.

Artigas se enfrentó con el Directorio de Buenos Aires, que quería someter bajo su yugo a los pueblos del litoral. La orden emanada del poder porteño era eliminar al caudillo oriental.

Con ese objeto envió una tropa encabezada por el coronel Holmberg. Pero una fuerza entrerriana al mando del coronel Eusebio Hereñú la derrotó en la batalla de El Espinillo. Tiempo después, en 1815, Hereñú izó la bandera artiguista en estas tierras al incorporarlas a la Liga de los Pueblos Libres.

El ideario de Artigas, basado en Independencia, República y Federalismo cautivó a Francisco “Pancho” Ramírez, quien fue su lugarteniente y después aliado. El “Supremo Entrerriano”, en torno a cuyo liderazgo el paisanaje nativo adquirió conciencia política, llevó adelante ese proyecto político, creando la República de Entre Ríos el 29 de septiembre de 1820.

Ramírez adoptó la bandera celeste y blanca con la banda punzó como emblema de la nueva República (que se llamaba así por contraposición a la forma monárquica, aunque no buscaba la secesión del resto de las Provincias Unidas).

Al hacer jurar la divisa ante su tropa, dijo: Soldados: esa bandera tricolor es el distintivo de vuestra heroicidad; servidle con amor y sostenedla con firmeza; ella decifra el mérito de vuestros sudores, de vuestros afanes, de tanta sangre y hasta de los últimos sacrificios. Jurad perecer antes que verla abatida por ningún tirano (…)”

Con la desaparición física de Ramírez, los destinos de Entre Ríos quedaron en manos de Lucio Mansilla, quien en 1822 dispuso el uso de una nueva bandera, igual a la nacional, pero con el agregado del escudo provincial verde y rojo en el centro.

En 1824, con la llegada al gobierno de León Sola es reestablecida la bandera de Ramírez, aunque no había unanimidad en su uso. Luego, en 1833, el gobernador Pascual Echagüe creó una enseña tricolor que tenía la franja blanca con el escudo en el centro, y las bandas superior e inferior, azules en la mitad izquierda y rojas en la derecha.

El general Justo José de Urquiza llevó esa divisa a la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) y la izó en los buques que envió a Montevideo para organizar la alianza bélica contra Rosas.

Tras la constitución de la Confederación Argentina con sede en Paraná, dejó de usarse la bandera de la patria chica. Y esto porque la provincia se federalizó como capital de todo el territorio argentino.

“Recuperado el territorio en 1860, Ricardo López Jordán la rescató como emblema de su revolución desde abril de 1870. Luego volvió a caer en desuso y para fines del siglo XIX, sólo algunos vecinos paranaense las ponían en el frente de sus casas para las fechas patrias”, cuenta el historiador local Gustavo Rivas.

Según refiere, “desde entonces el uso de la bandera entrerriana había quedado en el recuerdo de aquellas lejanas épocas”. Finalmente, en marzo de 1987 el gobernador Sergio Montiel dictó el Decreto 879 por el cual oficializó el uso del pabellón tricolor creado por Artigas y adoptado por Pancho Ramírez.

 

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